Nada más de ver a AMANDITITITA me dio calor. Más allá de la capa de su abuelita y esa cosa que trae en la cabeza, que forman parte de su estilo irreverente (por no decir ridículo), está bien pero para quien sabe de ella. Pobres españoles, a ver si así ya no andan presumiendo que nos conquistaron
© Ana María Canseco / Administrado por Hispanic Media Productions