¿Guardas algún resentimiento en tu corazón? ¿Hay acaso alguna persona que debas perdonar? En el camino hacia una Prosperidad Integral es una ley ineludible perdonar a las personas que nos hayan hecho algún mal en el pasado para poder superar las dificultades que se nos presentan y lograr un verdadero progreso espiritual.

Aunque a simple vista no percibas ningún cambio externo importante a la hora de perdonar a alguien, puedes estar seguro que esa modificación ocurre a nivel espiritual y emocional. La mayoría de las religiones o maestros hacen mucha referencia a la necesidad de borrar esos rencores.

No basta solo con perdonar a la otra persona, también debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos por haber decidido, utilizando nuestro libre albedrío, colocarnos en esa situación o haber generado el problema entre ambas partes. El perdón de esta manera no puede ser solamente un acto de palabra, debe ser hecho con el corazón y guiados por la Amada Presencia de Dios Yo Soy en mí.

Cuando hemos sido víctimas de algún daño irreparable o de un delito, también debemos trabajar en el perdón. Perdonar no significa que tú debe simpatizar con el delincuente o que quieres conocerlo, sino que tú debes desearle el bien y dejar pasar el resentimiento por el daño sufrido. 

Entre más cerca estés de la Divina Presencia, aprenderás a ser fuerte y a no permitir abusos por parte de los demás. Lo que si aprenderás es a dar el corazón en todo lo que hagas, tener esa conciencia espiritual no quiere decir que permites ser la burla de los que te rodean.

El Dr. Miguel Ruiz, en su obra “Los Cuatro Acuerdos”, nos habla de la importancia del desapego. Los seres humanos por una necesidad de comodidad o dependencia somos propensos a apegarnos a las cosas, a creer que sin ellas realmente estamos incompletos, y por qué no infelices.

El trabajo con la Ayuda de Dios y su perdón nos ayuda a suplir esas carencias que nos afectan y no nos dejan vivir con tranquilidad. Para lograrlo, debemos ser disciplinados y comprometidos. La metafísica por eso se considera un estilo de vida y no una religión, en estas últimas, las prácticas espirituales suelen ser más un evento social que un momento de ascensión. Aprende a trabajar de manera personal, solo tú mismo serás capaz de reconocer cuáles son los apegos y rencores que debes trabajar, no hay fórmulas, pero sí revelaciones que ocurren en los instantes de abstracción.

Hoy en día hay muchos autores, me considero entre ellos, que creemos que el campo emocional hace momentos de conexión, con la Amada Presencia de Dios para de esa forma, alinear los tres cuerpos que nos constituyen y lograr un mayor diálogo entre ellos, para que puedan liberar esas energías que nos aprisionan y no nos dejan evolucionar en el camino hacia la Ascensión Espiritual. 

La Ley del Perdón actúa en todo momento, en las variadas modalidades evolutivas, aunque de diferente manera, según se requiera. Cuando se invoca la Ley del Perdón, se pueden cortar los lazos karmáticos de la vida actual. Pero para poder hacer uso de ella se debe soltar el pasado, perdonarlo, no pensar más en él; al recordarlo lo traemos al presente y con él volverá el sufrimiento a agobiarnos. Esto impedirá que se produzca el olvido y el perdón, y así, lo único que conseguirá es quedar paralizado, estancado y sin avanzar en su evolución. 

Extracto de mi libro “La Mente próspera y el Arcángel Uriel”.