Erika Buenfil no había hablado nunca de uno de los episodios más dolorosos de su vida: cuando, tras haber sido una de las actrices más famosas de Televisa, tuvo que ponerse a vender diademas para poder mantener a su hijo Nicolás.
Así lo confesó en entrevista con el empresario y youtuber Nayo Escobar, a quien le reveló que por haberse embarazado, siendo soltera, del hijo de un ex Presidente de México, sufrió el rechazo de productores de la televisora.
"Estaba en la cima", dice con orgullo. Pero después de años de éxito, Televisa le cerró las puertas. "Me dejaron de llamar… me dolió mucho, me dolió el ego, me dolió el alma".
Erika reconoció que lo más duro no fue que la gente la juzgara, sino que se quedara sin trabajo justo cuando más lo necesitaba.
"Decía yo: '¿y ahora cómo voy a sacar adelante esta criatura?'", así que se pudo a vender diademas para sacar adelante a su hijo Nicolás.
"Yo me puse a vender diademas afuera de los colegios, yo las hacía y las vendía. Antes no vendí naranjas", le comentó a Nayo Escobar. "Yo necesitaba trabajar y manca nunca he sido, tengo manos y patas".
Reconoció que no le daba pena el qué dirán de las personas que la reconocían, pero que sí sentía "horrible" vender diademas después de haber sido una gran estrella.
"TRISTEMENTE, SER ARTISTA ES SER PUTA"
Erika contó que los hombres que se acercaban queriendo entablar una relación con ella, se alejaban por sus largas horas de grabación en telenovelas que le impidieron asistir muchas veces a cenas y reuniones con ellos, o por estar ocupada en largas giras de trabajo o en convivencias con medios o fans.
Luego de varios pretendientes, cuatro de ellos importantes con los que pudo haber llegado al altar, Erika sufrió su rechazo de ellos por culpa de sus familias, pues dijo, veían con malos ojos que era actriz.
"Tristemente, ser artista es ser puta, punto. Ya lo dije, quedó grabado. Y no, es sinónimo de que te ven en las telenovelas, ¿y qué?, es el efecto secundario de mi trabajo. Todo eso en mi generación, a mí me pasaba", comentó Érika, refiriéndose al estigma que durante años han cargado muchas actrices, y que a ella le tocó de lleno.
"Yo estaba trabajando, pero no es que estuviera haciendo nada malo, porque nuestros horarios como actrices son terribles, no hay horarios, no existen, entras a trabajar a las 8 de la mañana, pero no sabes a qué horas vas a salir", comentó.
Así que optó por no vivir más noviazgos fallidos e intentar convertirse en madre soltera, a través de la inseminación artificial.
Pero la asistencia médica no fue necesaria, porque de pronto se vio embarazada de Ernesto Zedillo Jr., hijo del ex Presidente de México del mismo nombre, lo cual le trajo el disgusto de su madre, pero el apoyo incondicional de sus tres hermanos.
"Eso fue algo que me dio la fortaleza de seguir adelante con mi pancita, con mi trabajo. Y ahora (Nicolás) es un joven de 20 años hermoso", expresó.
ÉCHATE PÁ,CÁ
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