Ay, pues les cuento que esta semana mi corazón, como el de muchos de mis compatriotas mexicanos, se hinchó de emoción. Qué orgullo sentí al ver a mi paisano Guillermo del Toro, en un gesto de agradecimiento y total humildad a menos de una semana de triunfar en los Premios Oscar, ir a demostrar que lo dijo al recibir su Oscar no fue de dientes para afuera. Se lo dedicó a los jóvenes mexicanos que sueñan con hacer cine. ¡Y se fue a México a hablar con ellos!

Se fue al Festival Internacional de Cine de Guadalajara y ahí, con miles de jóvenes la mayoría de la Universidad de Guadalajara, donde él estudió, compartió enseñanzas, logros y fracasos que ha sufrido en su carrera en Estados Unidos, y que lo han ayudado a salir adelante. Y todos lo pudimos ver gracias a las redes sociales.

Lo dije en el 2008: Guillermo del Toro es un orgullo mexicano
Lo dije en el 2008: Guillermo del Toro es un orgullo mexicano

Los asistentes abarrotaron la Cineteca de Guadalajara para aprender de él. Aquello fue un volcán de emociones y anécdotas bien bonitas. Los jóvenes que como él hoy sueñan hacer cine, se le lanzaron en agradecimiento por hacerlos sentir orgullosos de ser mexicanos en momentos tan difíciles que se viven en el país.

“Has hecho llorar a este pueblo con una sonrisa, llévate nuestra gratitud, ya tienes un lugar en la rotonda de los hombres ilustres”, le dijo un alumno con la voz entrecortada de la emoción. Otros se acercaban para regalarle peluches, pedirle un consejo, estrechar su mano o tomarse una selfie.

Del toro les contó que tuvo que esperar cuatro años para que le aprobaran en México su primera película, “Cronos”, con la que logró ir al Festival de Cannes. Fueron 7 personas representando la cinta, pero con un presupuesto tan limitado que se tuvieron que quedar todos en un mismo departamento y con un presupuesto de promoción que consistía en 10 postes y un rollito de cinta para pegarlos.

Decenas de cámaras de muchos medios de comunicación cubrieron las charlas de Guillermo en Guadalajara
Decenas de cámaras de muchos medios de comunicación cubrieron las charlas de Guillermo en Guadalajara. Foto: Facebook del Festival Internacional de Cine de Guadalajara

Les contó que muchas de las escenas de la película “The Shape of Water” las tuvo que solucionar “a la mexicana”; es decir, con mucho ingenio, como la del baño cuando éste se inunda cuando la protagonista y el monstruo están teniendo relaciones. Resulta que necesitaba sumergir el baño en una piscina, pero no encontró una donde le dieran permiso de hacerlo, así que construyo su propia piscina en el set “a la mexicana”.

“Pusimos triplays, bodoques de silicón y cinturones de nylon”, dijo, y ahí filmo todo.

Y comentó algo que me pareció muy padre y bien honesto: que desde un principio, Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñárritu y él se plantearon como disciplina que siempre serían absolutamente cabales en cumplir con los presupuestos para sus películas, y que jamás obtendrían de ellos nada, es decir, todo lo que se invirtiera fuera directamente a la pantalla. Esa disciplina les ha permitido que los respeten y que sus carreras sean a largo plazo.

Guillermo llevó a su encuentro con los jóvenes a sus "gemelitos"
Guillermo llevó a su encuentro con los jóvenes a sus “gemelitos”. Foto: Mezcalent

Contó una anécdota que calificó como espantosa, pero que demuestra el poco apoyo que reciben los cineastas latinos en Estados Unidos:

“Guillermo Navarro, que después ganó el Oscar por la cinematografía de ‘El Laberinto del Fauno’, al principio fue a buscar un agente que lo representara y le dijeron ‘¿para qué quiero un mexicano si ya tengo jardinero?'”.

El propio Del Toro contó que en un principio le mandaban guiones de toreros y de charros. Que se entercó en hacer las películas que él quisiera hacer, aunque ello le haya costado esperar hasta cinco años.

Esta ilustración que está "nadando" en Internet demuestra el cariño hacia el tapatío
Esta ilustración que está “nadando” en Internet demuestra el cariño hacia el tapatío. Foto: Facebook

Y algo que se me olvidaba, es que además del gesto de ir a convivir con ellos en vez de atender, supongo yo, citas de proyectos y trabajo ahora que fue el máximo ganador del Oscar, también anunció una beca para apoyar durante 10 años a un estudiante de cine pagándole absolutamente todo, desde estancia y alimentación, hasta un equipo de trabajo.

Muy pocos como Guillermo pueden hacer eso. Por eso traigo mi corazón hinchado de emoción por mi compatriota.




¡Gracias, Guillermo!

Y aquí les comparto la primera de sus conferencias en Guadalajara. No se asusten por la foto de la tortuga, denle play:

 

¡Ay, ay, ay! Unos Oscares con sabor muy mexicano

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here