Estos últimos días he estado pensando mucho en la salud de Rogelio Guerra, quien tiene 80 años de edad y es uno de los grandes galanes del cine mexicano que aún tenemos entre nosotros.

Mundialmente conocido como la pareja protagónica de Verónica Castro en “Los Ricos También Lloran”, Rogelio intervino en más 30 telenovelas como “El Derecho de Nacer”, “Vanessa”, “Vivir un Poco”, “Principessa” y “Los Parientes Pobres”. Hoy, el querido actor sufre las secuelas de una trombosis cerebral irreversible y su familia no tiene dinero para atenderlo.



Hasta diciembre pasado, durante su estancia de un año en la Casa del Actor, tenía un buen semblante. Foto: Mezcalent

Rogelio dejó de trabajar algunos años tras participar en la telenovela “Golpe Bajo”, de TV Azteca, junto a Lucía Méndez. El actor peleó en los juzgados durante 10 años contra la televisora del Ajusco por supuestamente haberse negado a participar en otras dos telenovelas.

Según recuerdo, él decía que no quería hacer las otras porque la primera no había tenido éxito. Así que un juez ordenó que le fueran quitada su casa, varias propiedades y hasta su nombre artístico con todo y regalías de sus trabajos hasta cubrir 1 millón 900 mil dólares a favor de la televisora.

En las redes sociales comenzaron a circular fotos de cómo luce ahora el querido actor, quien ya no reconoce ni a su familia.

Se hizo un escándalo en 2012, todo el gremio artístico salió a defenderlo, organizaron varias marchas en el Zócalo exigiendo sus derechos como actor. Porque a final de cuentas, la sentencia del juez sentaría un precedente y cualquier otro podría correr con la misma suerte en un caso similar en contra de una televisora.


Todo esto, creo yo, terminó por mermar la salud de Rogelio, quien con fama y fortuna luego de haber trabajado durante más de 50 años en más de 80 películas, como 70 obras de teatro e infinidad de programas de televisión y hoy, prácticamente lo ha perdido todo en tratamientos médicos para luchar contra las secuelas de una trombosis que sufrió hace dos años, y que han ido acabando poco a poco con él.

Rogelio sufre un daño cerebral irreversible, ya no habla, no reconoce a sus familiares, no puede caminar y prácticamente sólo recibe cuidados para vivir sus últimos días con la mejor calidad posible.

Ha sido bien duro para su esposa y sus hijos verlo así, apagarse poco a poco, en medio de campañas de ayudas y hasta súplicas de sus compañeros y amigos, como Verónica Castro, quien en días pasados pidió a la gente aportar dinero para que pudiera seguir recibiendo ayuda médica. Porque por si fuera poco, en la Casa del Actor, donde tiene derecho a ser atendido porque pertenece a la ANDA, ya no lo quieren recibir muy bien.

Al menos eso dice su esposa Maribel, versión que contradice Maty Huitrón, la directora de la Casa del Actor, quien asegura que a Rogelio lo pueden recibir, pero que a Maribel no porque es insoportable y sólo utiliza al actor para sacar dinero. En sus palabras, dijo: “Lo que hizo la esposa es tener a Rogelio como mono de cilindro, lo ocupaba para pedir dinero. Es el colmo que la mujer quiera vivir de la pobre situación de Rogelio”, dijo a la prensa.

Su esposa Maribel y sus hijos Carlo y Aldo están pidiendo ayuda para atender a su padre. Foto: Mezcalent



¡Qué fuerte! Por un lado el desgaste legal de años en el que estuvo a punto de perderlo todo, luego su trombosis y su largo proceso de recuperación, los elevados gastos en hospitales privados y finalmente los ataques entre su mujer y Huitrón que en nada ayudan a su estado.

Tantos años de trabajo, de ser una figura pública que como pocas había llevado una carrera intachable, tantos aplausos y cariño de la gente, y para nada. Qué lamentable en verdad.