Hace varios años, mi familia y yo decidimos empezar a vivir una vida más simplificada. Desde entonces, hemos tratado de eliminar todas las posesiones de nuestra casa que no son esenciales.

Lo primero que hicimos fue vivir sin televisión, sin cable, con un solo carro, y con solo la ropa que cabía en una maleta (si, fue parte de una drástica decisión) Al hacer esta simplificación, hemos encontrado una oportunidad de gastar nuestro tiempo, energía y finanzas en las cosas que son más importantes para nosotros.

Además, nos dimos cuenta de la dura realidad de cómo nuestras posesiones tienden a robarnos nuestra libertad porque todo lo que poseemos tenemos que administrarlo, limpiarlo y cuidarlo.

Sin embargo al igual que tú, nos dimos cuenta que no importa lo mucho que tratamos de simplificar, cosas y cosas siguen entrando en nuestra casa… casi todos los días.

Así que yo trabajo y me mentalizo siempre en deshacerme de lo que ya no necesito. ¿Sabes por qué? Porque no quiero tener que sentirme así:

  1. Que no tengo suficiente tiempo en el día para administrar mis posesiones. Si no tengo cuidado, las cosas que poseo pasan de ser necesarias a robarme el tiempo o hacer desorden en mi casa, no tengo tiempo para ir a la playa, al parque o al mercado de frutas y verduras los sábados en la mañana, porque tenemos que recoger, limpiar, reparar, incluso ganar el dinero para comprar las cosas, y eso es una decepción. Y esto indicaría que nuestras posesiones nos están robando nuestra libertad.

  2. Que siempre estoy haciendo limpieza y siempre se ve desordenada mi casa. Aprendí que si quiero tener un hogar más limpio, lo que mejor me funciona es tener menos y administrar bien lo que tengo.

  3. Que nunca hay suficiente espacio para las cosas que tengo.  Hoy yo vivo en una casa tres veces menos pequeña que hace cinco años, por lo que pienso mucho más antes de comprar algo. Recuerdo que antes me dejaba llevar de la tentación de comprar cualquier plato que me gustara, tenía espacio para demasiadas cosas en una casa de 4 mil pies cuadrados. Mi casa pequeña es una muy buena oportunidad para hacer de la eliminación de posesiones innecesarias, una prioridad.

¡Anímense! 

Rebeca Segebre

 

 

 

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